Fray Juan Márquez - La buena memoria

La buena memoria no es la que recuerda todo, sino la que está programada para olvidar solo lo trivial.

Fray Juan Marquez

La frase de Fray Juan Márquez, *"La buena memoria no es la que recuerda todo, sino la que está programada para olvidar solo lo trivial,"* ofrece una reflexión profunda sobre la naturaleza de la memoria y su verdadero valor. Para comprender esta cita, es importante destacar que Márquez, como fraile y pensador de su tiempo, no veía la memoria simplemente como una herramienta mecánica de retención, sino como un proceso selectivo que puede ser refinado para mejorar nuestras vidas.

La memoria selectiva y su valor

Cuando Fray Juan Márquez menciona que una "buena memoria" no es aquella que "recuerda todo", subraya que la capacidad de retener absolutamente toda la información no es necesariamente una virtud. Vivimos en un mundo lleno de estímulos e información, y la idea de intentar recordar cada detalle podría volverse una carga abrumadora, generando ansiedad y distracción. Así, la verdadera inteligencia de la memoria no reside en su capacidad ilimitada de almacenamiento, sino en su habilidad para discernir entre lo relevante y lo irrelevante.

Este concepto de memoria selectiva es crucial, ya que nos permite enfocar nuestra energía mental en lo que realmente importa. Según la frase, lo importante es tener una memoria que esté "programada para olvidar solo lo trivial", es decir, una memoria que sepa priorizar los eventos, hechos y lecciones significativas que pueden contribuir al crecimiento personal, dejando de lado lo superfluo. Esto también implica un alto grado de conciencia sobre lo que realmente tiene peso en nuestra vida y lo que, a largo plazo, no aporta valor alguno.

Olvidar como un proceso activo

El verbo "programada" es clave en esta frase. No se refiere a un acto pasivo o accidental, sino a una cualidad activa y deliberada de la mente que selecciona lo que debe ser recordado y lo que puede ser olvidado. En este sentido, la memoria no es vista como una simple caja de almacenamiento, sino como un proceso dinámico que se ajusta de acuerdo con nuestras necesidades y prioridades.

La capacidad de olvidar lo trivial también puede interpretarse como una estrategia para vivir con mayor paz y claridad mental. Si nuestra mente estuviera repleta de recuerdos de sucesos insignificantes o triviales, podríamos experimentar una sensación de saturación o desorden. En cambio, al filtrar conscientemente lo que merece quedarse en nuestra mente, nos liberamos de esa carga innecesaria y ganamos espacio para lo realmente valioso.

Contexto de Fray Juan Márquez

Fray Juan Márquez fue un pensador que vivió en un contexto religioso y filosófico que valoraba mucho la introspección y la sabiduría práctica. En su época, el conocimiento se apreciaba no solo por su acumulación, sino por su aplicación a la vida espiritual y moral. Desde esta perspectiva, la memoria juega un papel esencial en la formación de un ser humano virtuoso. Recordar lo que nos guía hacia una vida más plena y espiritual es vital, mientras que lo trivial, lo pasajero o lo mundano, no merece quedarse en nuestra mente.

En este sentido, Márquez podría estar sugiriendo que la sabiduría consiste en no solo aprender, sino también en saber qué olvidar. La capacidad de recordar lo que es esencial para nuestra vida espiritual o personal es un signo de madurez y autoconocimiento. De igual manera, ser capaz de soltar lo que no tiene un impacto significativo nos permite avanzar sin las cargas del pasado.

Aplicación en la vida moderna

En la actualidad, la frase sigue teniendo una gran relevancia, especialmente en un mundo donde la sobrecarga de información es una realidad cotidiana. Con la constante exposición a las redes sociales, noticias, entretenimiento y obligaciones diarias, desarrollar una "buena memoria" en los términos que Márquez sugiere puede ser una herramienta crucial para mantener el enfoque en lo importante y evitar la dispersión mental.

Esta idea también se alinea con conceptos modernos de productividad y bienestar mental. En la psicología contemporánea, el acto de olvidar lo trivial y centrarse en lo relevante es esencial para una mente sana. Estrategias como la meditación y el "mindfulness" buscan precisamente esto: entrenar la mente para centrarse en el presente y soltar lo que no tiene importancia.

Conclusión

La frase de Fray Juan Márquez nos invita a reflexionar sobre la memoria no como un simple almacén de información, sino como una habilidad que puede ser entrenada para mejorar nuestra calidad de vida. No se trata de recordar todo, sino de discernir lo que merece un lugar en nuestra mente y lo que debe ser olvidado. Al olvidar lo trivial, liberamos espacio para lo esencial, lo que realmente contribuye a nuestra felicidad, crecimiento y paz mental.

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