La frase “El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo”, atribuida al filósofo griego Epicuro, guarda una sabiduría atemporal. En un mundo que constantemente nos empuja a desear más, esta reflexión detiene el ruido externo para recordarnos que la verdadera riqueza no está en la acumulación, sino en la gratitud por lo esencial.
¿Qué significa realmente esta frase?
En su esencia, esta frase nos enfrenta con una verdad sencilla pero ignorada: la felicidad no proviene de tenerlo todo, sino de valorar lo que ya tenemos. Epicuro sostiene que quien no es capaz de reconocer la riqueza en lo que posee —ya sea salud, afectos, libertad, tiempo o tranquilidad—, vivirá con un vacío constante, aunque tenga poder, fama o bienes materiales.
Aquí hay una crítica profunda a la insatisfacción crónica que acompaña a muchos. Nos han enseñado a medir la felicidad con base en logros visibles o posesiones externas, pero Epicuro nos advierte: sin gratitud interna, toda abundancia externa se vuelve insuficiente.
Este pensamiento resuena en la vida cotidiana. Podemos conocer personas con gran éxito profesional, reconocidas por muchos, pero que sienten un vacío constante porque no saben disfrutar lo que tienen. Por otro lado, hay quienes con lo mínimo viven en paz, con alegría sencilla, porque saben ver la riqueza en lo cotidiano.
Valorar lo que tienes: una actitud que transforma
La enseñanza de Epicuro no es solo filosófica; es profundamente práctica. Cuando uno entrena la mente para valorar el presente y lo que ya posee, la ansiedad por el “más” pierde fuerza. Es un acto de resistencia frente a una cultura que insiste en que nunca es suficiente.
Esta actitud se puede cultivar a través de prácticas como la gratitud diaria, la meditación o la reflexión consciente. No se trata de conformismo, sino de reconocer el valor de lo esencial. Tal como Epicuro enseñaba: lo necesario es fácil de obtener, y lo innecesario, difícil de satisfacer.
De esta forma, la frase se convierte en una guía para vivir mejor: agradecer es más liberador que acumular. Y quien aprende esto, incluso sin poseer grandes cosas, puede sentir una dicha verdadera.
¿Quién fue Epicuro?
Epicuro (341 a.C. – 270 a.C.) fue uno de los filósofos más influyentes de la Antigua Grecia. Fundador de la escuela conocida como el Jardín de Epicuro, su pensamiento giraba en torno a la búsqueda del placer como principio del bien, aunque no en el sentido hedonista superficial. Para Epicuro, el verdadero placer era la ausencia de sufrimiento y la serenidad del alma, alcanzados a través de una vida sencilla, la amistad y el conocimiento.
Contrario a la idea moderna del placer como exceso, Epicuro promovía una vida moderada, introspectiva y libre de miedos irracionales, especialmente el miedo a la muerte. Sus enseñanzas aún hoy inspiran a quienes buscan una existencia con sentido y plenitud interior.
Conclusión: la riqueza está en la mirada
La frase de Epicuro nos recuerda que la clave de la felicidad está en la forma en que percibimos lo que ya tenemos. Si no aprendemos a ver la abundancia en lo presente, ninguna fortuna futura nos llenará. La comparación constante y la insatisfacción se disuelven cuando elegimos mirar con aprecio lo que nos rodea.
En un mundo que idolatra lo que falta, valorar lo que hay es un acto revolucionario. Y quizás, como decía Epicuro, sea la única vía hacia una dicha duradera.

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