“El peligro de vivir soñando” - Jean-Paul Sartre

 

“Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir.” 

– Jean-Paul Sartre

En esta poderosa frase, Jean-Paul Sartre —filósofo existencialista francés— nos ofrece una advertencia disfrazada de poesía: soñar es necesario, pero vivir únicamente en el sueño es una forma de ausencia. A primera vista, la idea puede parecer contradictoria. ¿Acaso soñar no es parte esencial de la vida? Sí, lo es. Pero Sartre nos invita a hacer una distinción clara entre soñar como impulso vital y soñar como evasión del presente.

Esta frase nos lanza un mensaje profundo: el sueño sin acción puede convertirse en una prisión sutil. Soñar sin despertar es una forma elegante de desaparecer de la realidad.

Soñar en teoría: la chispa de lo posible

“Soñar en teoría, es vivir un poco…” Esta primera parte reconoce el valor creativo del sueño. Soñar permite imaginar mundos mejores, anhelar, trazar metas, crear belleza. Es la semilla de toda transformación. Cuando soñamos, accedemos a una dimensión que trasciende lo inmediato; dejamos que la mente explore posibilidades que aún no se han manifestado.

Sartre, aun con su visión existencialista y realista de la vida, entendía que los sueños tienen su lugar. Son una forma de vida anticipada, un pequeño salto hacia lo que podríamos llegar a ser. En este sentido, soñar es ya comenzar a vivir.

Pero vivir soñando… es dejar de existir

La segunda parte de la frase rompe con fuerza: “...pero vivir soñando es no existir.” Aquí, Sartre critica el escapismo. Aquella tendencia tan humana de refugiarnos en la fantasía para no enfrentar lo que somos ni el mundo que nos rodea.

Vivir soñando —sin actuar, sin decidir, sin asumir riesgos— es una forma de estar presente solo en apariencia. El que vive soñando constantemente se queda atrapado en el “algún día” y nunca llega al “aquí y ahora”. Se pierde la concreción, la experiencia real, la incomodidad necesaria para crecer.

Para Sartre, que defendía la libertad como responsabilidad, esto es inaceptable. Soñar debe conducir a la acción. De lo contrario, el sueño se convierte en un velo que nos separa del compromiso existencial.

Entre el deseo y el compromiso

Esta frase también dialoga con una gran tensión existencial: el deseo de ser más y el temor a fallar. Soñar sin actuar muchas veces es una forma inconsciente de protegernos del miedo al fracaso. Es más cómodo quedarse en el plano de lo imaginado, donde todo es posible y nada duele.

Pero Sartre nos recuerda que solo existimos plenamente cuando nos comprometemos con el mundo real, incluso con sus límites, sus fracasos, sus contradicciones. El verdadero acto de vivir no es solo imaginar lo que podríamos ser, sino dar pasos —aunque sean pequeños— para encarnar ese sueño.

Breve reseña de Jean-Paul Sartre

Jean-Paul Sartre (1905–1980) fue un filósofo, novelista, dramaturgo y crítico francés, considerado una de las figuras clave del existencialismo del siglo XX. Su pensamiento gira en torno a la libertad individual, la responsabilidad, la angustia existencial y el compromiso con la realidad.

Para Sartre, el ser humano no es una esencia predefinida, sino una construcción libre: “Estamos condenados a ser libres”, decía. Esto significa que, en cada momento, nuestras decisiones nos definen. Soñar sin actuar, en su perspectiva, es una forma de huir de esa libertad.

Su obra invita constantemente a dejar la pasividad, a asumir la vida como una responsabilidad ineludible.

Conclusión: El equilibrio entre imaginar y actuar

La frase de Sartre no niega el valor de los sueños, pero nos llama a un equilibrio lúcido: soñar, sí… pero también despertar. Soñar con conciencia, para luego caminar hacia esos sueños. Porque si nos quedamos a vivir en ellos, dejamos de estar presentes en la única realidad que verdaderamente importa: esta.

La existencia auténtica exige coraje: el coraje de bajar los sueños del cielo y comenzar a construirlos con las manos. Porque el que solo sueña... no vive, se ausenta.

Y en palabras de Sartre, eso no es existir.

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