Todo pasa.
El dolor, el miedo, la confusión...
Nada es permanente, tu tormenta
también tiene fecha de vencimiento
El sufrimiento nace de la resistencia.
Cuanto más luchas contra lo que
es, más sufres. Aceptar no es
rendirse, es liberarte.
La mente necesita silencio.
Tu paz no llegará desde afuera.
Cierra los ojos, respira profundo
y recuerda: el verdadero refugio
está dentro de ti.
Lo que piensas, se expande.
Tu atención es energía, si te
enfocas en el caos, crecerá. Así
como si te enfocas en la calma,
también.
Eres más que lo que sientes.
No te definas por tu emoción del
momento, obsérvala sin juicio.
Tú no eres la tormenta, eres el
cielo que la contiene.
El presente es el único lugar donde hay paz.
Vuelve aquí.
A este momento.
A este respiro.
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